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 “Hemos creado herramientas que están desgarrando el tejido social.” Chamath Palihapitiya, ex ejecutivo de Facebook

Él lamenta haber trabajado en la construcción de herramientas que están desgarrando a la sociedad y aconseja tomarse un descanso de las redes sociales.

La media al día en las redes sociales es de 90 minutos por persona.

 

Depresión de facebook

 

La depresión de Facebook

Las redes sociales tienen cosas buenas, por supuesto. Muchos de nosotros nos conectamos a ellas por el sentimiento de pertenecer a un grupo, para poder expresarnos, o bien por curiosidad, por compartir intereses o mantener el contacto con las personas que viven lejos.

Pero, si observamos, tendemos a poner sólo aquellas cosas que son interesantes y divertidas (lo bueno que nos pasa, el estupendo restaurante en el que hemos cenado, el viaje, el teatro, etc).

No ponemos las cosas negativas que nos pasan. No subimos nada de cuando estamos tristes, enfadados, abatidos, ansiosos, estresados, ó cuando nos hemos equivocado, cuando fracasamos, cuando no hemos hecho algo que queríamos hacer, etcétera.

No subimos las fotos en las que salimos feos, sino en las que nos vemos más favorecidos.

Así que en las redes sociales sólo hay una parte de nuestra vida, la que queremos mostrar, nuestra cara bonita, la parte positiva, pero no la negativa.

De la misma manera sólo vemos lo mejor de la vida de los demás. Esto nos puede llevar a creer que la vida de los otros es completa y sentir que la nuestra no lo es.

Cuántas veces nos sorprendemos al enterarnos que Ana está destrozada porque su relación de 9 años se ha acabado. Por lo que mostraba en su Facebook, creíamos que le iba a las mil maravillas.

Con demasiada frecuencia nos sentimos inadecuados al compararnos con los otros, pues es inevitable salir perjudicados ya que estamos comparando el total de nuestra vida sólo con la parte positiva de la vida de nuestros amigos o conocidos.

Esto sucede de manera inconsciente. El exponernos a imágenes cuidadosamente seleccionadas de la vida de los otros, nos lleva a una comparación negativa sobre nosotros mismos, lo que puede generar mucha insatisfacción, e incluso llevarnos a sentir que nuestra vida no es como debería ser.

Lo llaman “La depresión de las redes sociales” o “La depresión de Facebook”.
 

Problemas de las redes sociales

En un estudio llevado a cabo en 20131, se mostraba que, cuanto más tiempo pasaban los jóvenes en Facebook, peor se sentían.

Los participantes eran preguntados 5 veces al día durante 2 semanas sobre cómo se sentían, el contacto directo social que habían tenido y el uso de Facebook.

Los jóvenes que pasaban más tiempo en esta red social, se sentían significativamente peor.

En otro estudio más reciente, del 20172, se estudiaba  a adultos usuarios de Facebook. Medían sus niveles de satisfacción vital, su salud física y mental durante 2 años. Todos los resultados eran peores a mayor uso de Facebook.

Los autores de este estudio decían que la gran cantidad de interacciones en las redes sociales puede restar valor a las experiencias más significativas de la vida real.

Podemos dejar de vivir el instante presente si nos dedicamos a subir fotos mientras estamos viviendo una experiencia, en lugar de disfrutarla plenamente. Además compartirla a posteriori, nos hará recordar lo que experimentamos y volver a disfrutarlo.

Otras cosas negativas sobre las redes sociales:

  • Pueden exacerbar la envidia, pudiendo convertir una relación de amistad en una de rivalidad, hostilidad e incluso rencor.
  • Generan adicción. Esto se ha podido comprobar en imágenes con resonancia magnética del cerebro, la adicción a Facebook es similar a la ludopatía en algunos aspectos.
  • Las investigaciones muestran que, tanto las recompensas como los castigos sociales, se experimentan de la misma manera en el mundo online y en la vida real.
  • Cuando alguien interactúa con nosotros de una manera positiva en las redes sociales, se segregan los mismos neurotransmisores de la recompensa en nuestro cerebro que cuando lo hacemos en persona.
  • Cuando somos rechazados o ignorados en el mundo online, es el mismo sentimiento de rechazo que cuando nos lo hacen directamente en persona. Nuestro cerebro reacciona de la misma manera.

Las redes sociales están contribuyendo a una nueva era de estrés social.
 

Cómo reducir el estrés por las redes sociales

Como muestra un estudio hecho en Dinamarca3, una manera de solucionar esto es tomarse un descanso de las redes sociales. En dicho estudio se comprobó que, tras una semana sin utilizar Facebook, las personas aumentaban sus niveles de satisfacción vital y de emociones positivas (comparado con aquellas que seguían conectadas).

Es interesante aprender a gestionar mejor las redes sociales, pues no es algo pasajero, no es una moda temporal, las redes sociales han llegado para quedarse. Así que debemos aprender a relacionarnos con ellas y a interactuar de una manera adecuada sin que nos generen insatisfacción.

Hemos de volvernos más conscientes y curiosos sobre lo que las redes sociales provocan en nosotros (las emociones que aparecen, nuestras reacciones, cómo nos comportamos, cómo nos hacen sentir), y decidir si necesitamos limitar nuestra exposición a las mismas o modificar nuestro entorno virtual.

Cada uno de nosotros debe llegar a sus propias conclusiones sobre el uso de las redes sociales, basadas en nuestra propia experiencia.

Dándonos cuenta de cómo nos hacen sentir, qué emociones se activan, podremos sopesar lo bueno y lo malo y nos ayudará a descubrir cómo usarlas de una manera más consciente, tomar decisiones sobre cuándo o cómo visitarlas.

Por ejemplo, algo curioso que muestra una investigación: cuando miramos las actualizaciones de otras personas tendemos a sentirnos peor. Sin embargo cuando miramos las nuestras, recordamos lo bueno que nos ha pasado y eso, nos ayudará a sentirnos mejor.

Luego, quizá sería interesante visitar más nuestras actualizaciones que las de los demás.

Examinar y cambiar nuestra relación con la tecnología nos abre una puerta para aprender, de manera práctica, a mejorar nuestro bienestar y las relaciones con los demás a través de las redes sociales.


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  1. Kross, E., Verduyn, P., Demiralp, E., Park, J., Lee, D. S., Lin, N., … & Ybarra, O. (2013). Facebook use predicts declines in subjective well-being in young adults. PloS one, 8(8), e69841.
  2. Shakya, H. B., & Christakis, N. A. (2017). Association of Facebook use with compromised well-being: a longitudinal study. American journal of epidemiology, 185(3), 203-211.
  3. Tromholt, M. (2016). The Facebook experiment: Quitting Facebook leads to higher levels of well-being. Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, 19(11), 661-666.
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