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Nuestra felicidad depende de nuestras relaciones sociales. Es algo muy investigado y mostrado por múltiples estudios. Unas buenas relaciones sociales son necesarias para tener una elevada felicidad. De lo que más nos satisface en nuestro día es socializar y hablar con los amigos. Influye más en nuestros actuales niveles de bienestar nuestras relaciones sociales en el colegio que las notas que sacábamos. Además, la soledad y la exclusión nos causa dolor y deterior nuestra salud, estamos hechos para socializar.

La felicidad y las relaciones sociales

Martin Sielgman y Ed Diener dicen que las buenas relaciones sociales son una condición necesaria para elevados niveles de felicidad. En su estudio gente muy feliz analizaron la vida de personas con altos niveles de bienestar subjetivo. Vieron que estas personas tenían relaciones sociales satisfactorias en todos los ámbitos de su vida y que pasaban menos tiempo solas que las personas con un nivel de felicidad medio. Pero no es condición suficiente, hacen falta más cosas. Aunque, la elevada felicidad no se da sin tener unas buenas y fuertes relaciones sociales. 1

El número de amigos que tenemos parece ser un buen indicador de nuestra felicidad.

En un estudio de Mihay Csikszentmihalyi preguntó qué actividades hacían en su día a día y vio que las que más contribuían a la felicidad era hablar con amigos. 2

Un estudio de Daniel Kahneman pedía a la gente que hablara y valorasen como les hacían sentir las experiencias de su día a día y cuales estaban más relacionadas con sentimientos positivos. La número uno eran las relaciones íntimas y la número dos era socializar. 3

Cuando preguntamos a las personas que les hace felices, las relaciones satisfactorias y comprometidas suele aparecer en la lista.

Para el bienestar de adultos influye más las relaciones sociales cuando éramos niños y adolescentes que las notas académicas. Es lo que se desprende de un estudio en Nueva Zelanda que siguió a 804 personas desde la niñez hasta ser adultos. Sería interesante que en los colegios se preocupasen más por desarrollar las habilidades sociales de los niños. 4

Parece que estamos hechos para socializar, la exclusión social y la soledad nos afecta negativamente. En un estudio vieron que las personas que son excluidas de un juego se les activan las mismas regiones en el cerebro que se activan con el dolor físico. 5

La soledad tiene un impacto negativo en la salud y el bienestar medido fisiológicamente y en cuestionarios, por ejemplo, las personas que están solas muestran menor control inflamatorio o hiperinflamación en sus cuerpos, un sistema inmunológico más débil y dificultades para dormir.


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  1. Diener, E., & Seligman, M. E. (2002). Very happy people. Psychological Science, 13(1), 81-84. doi:10.1111/1467-9280.00415
  2. Csikszentmihalyi, M., & Hunter, J. (2003). Happiness in Everyday Life. Journal of Happiness Studies, 4(185–199). doi:10.1023/A:1024409732742
  3. Kahneman, D., Krueger, A. B., Schkade, D. A., Schwarz, N., & Stone, A. A. (2004). A survey method for characterizing daily life experience: The day reconstruction method. Science, 306(5702), 1776-1780. doi:10.1126/science.1103572
  4. Olsson C et al (2012). A 32-year longitudinal study of child and adolescent pathways to well-being in adulthood. Journal of Happiness Studies; DOI 10.1007/s10902-012-9369-8
  5. Eisenberger, N., Lieberman, M. (2004). Why rejection hurts: a common neural alarm system for physical and social pain. Trends in Cognitive Sciences Vol.8 No.7
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