No podemos estar siempre alegres. Lo que sí podemos es estar en paz con nosotros mismos  aunque estemos tristes o enfadados.

¿Podemos reducir el sufrimiento?

Sí podemos. Como ejemplo te quiero hablar de un estudio científico.
En este estudio querían ver qué pasa en el cerebro de personas normales y de un monje tibetano con mucha experiencia en meditación, cuando están expuestos al dolor.
Para el estudio se utiliza una pequeña placa metálica con muy buen control de la temperatura,  se puede subir y bajar la temperatura muy rápido.
En el estudio comparaban la activación de las diferentes regiones del cerebro de personas no  entrenadas en la meditación con un gran experto, un monje tibetano, Mingyur Rinpoche.
Nada más llegar los participantes les causaban dolor con la placa a una elevada temperatura. De  esta manera ya sabían lo que iban a experimentar.
Luego se ponía a esa persona en el escáner (resonancia magnética funcional) para ver que regiones del cerebro se activaban. Y median en tres  fases de 10 segundos. La primera fase sólo avisaban a los participantes con una señal que les  iban a aplicar dolor en unos segundos. La segunda fase es la de dolor, la placa estaba a una elevada  temperatura. La tercera fase era la fase de recuperación sin dolor, la placa estaba a temperatura  baja.
La respuesta de las personas que no estaban entrenadas en meditación:
  1. En la primera fase, después de la señal, la respuesta de su cerebro es cómo si  experimentaran el dolor.
  2. En la segunda fase, dolor, claro, la placa está muy caliente.
  3. En la tercera fase, es como si siguieran recibiendo el estímulo del dolor.
La respuesta de Rinpoche:
  1. En la primera fase, nada.
  2. En la segunda fase, algunas zonas del cerebro que están relacionadas con las  sensaciones se activaban más que en las personas no entrenadas.
  3. En la tercera fase, baja rápidamente
En el cerebro de Mingyur Rinpoche se ve que los canales sensoriales están completamente abiertos. La  sensación del dolor cuando la placa está caliente es más o menos la misma. Pero, hay una  disminución en el malestar psicológico, del sufrimiento.

 

¿Cómo reducimos el sufrimiento?

Necesitamos desarrollar 3 elementos. Estos 3 elementos están presentes en muchas grandes tradiciones:
  • Sabiduría (comprensión de la realidad, qué nos causa sufrimiento, qué felicidad)
  • Compasión y comportamiento ético
  • y entrenamiento mental (con la meditación).
Para que te acuerdes que son necesarios los tres elementos piensa que necesita el pájaro para volar. Igual que el pájaro necesitamos elevarnos. Un ala de la sabiduría, otra ala de la compasión y el cuerpo del pájaro el entrenamiento mental.

 

Cuento

Le preguntaban a un maestro que se había iluminado:
– ¿Usted, antes de iluminarse se enfadaba y se ponía triste?
– El maestro respondió: sí claro, como todo el mundo.
– ¿Y ahora que se ha iluminado, se enfada y se pone triste?
– Sí claro. Pero ahora no me importa

Apúntate al newsletter para recibir los vídeos, artículos, actividades, meditaciones y más

Suscríbete

 

Facebooktwitterlinkedin
X