“La curiosa paradoja es que cuando me acepto a mí mismo como soy, es cuando puedo cambiar” Carl Rogers 

¿Cuando cometes un error cómo te hablas? ¿Cuando estás pasando por algo difícil, como ansiedad, te criticas? ¿Criticas a una persona que quieres cuando tiene ansiedad? Los juicios negativos y las críticas hacia nosotros mismos son muy comunes.

Te quiero contar cómo dejar de criticarnos y juzgarnos. Para que puedas empezar a tratarte como tratas a las personas que quieres cuando se equivocan o están pasando por algo difícil. Voy a hablar de la autocompasión o amabilidad hacia uno mismo.

La inseguridad, la ansiedad y la depresión son muy comunes en nuestra sociedad. En gran parte, se deben a los juicios negativos hacia uno mismo, al maltrato al que nos sometemos cuando sentimos que no somos como “deberíamos”.

Vivimos en una sociedad competitiva, muchas de las personas no se sienten bien consigo mismas. Se debe a una tendencia generalizada a querer sentirnos especiales y por encima de la media, algo que es imposible para la mayoría, ya que siempre hay alguien más inteligente, más guapo o más brillante. Si una persona destaca en algo, no lo puede hacer en todo.

Una buena solución es dejar de juzgarnos como buenos o malos y aceptarnos con amabilidad.

La autocompasión

La autocompasión es acallar el crítico interno y remplazarlo por una voz de apoyo, comprensión y cuidado por uno mismo. En otras palabras, tratarnos con el mismo tipo de compasión que mostramos por otras personas, con la misma amabilidad y cariño que mostraríamos hacia un buen amigo o amiga cuando lo está pasando mal.

La compasión hacia uno mismo incluye tres componentes fundamentales1:

  • Mindfulness. Vivir la experiencia conscientemente sin rechazar, ignorar o exagerar el dolor. Observar esa experiencia difícil en perspectiva tal y como es. Evitando los extremos de escapar o suprimir el dolor. Permitirnos “estar con” los sentimientos dolorosos.
  • Amabilidad y bondad hacia uno mismo. Ser amable y comprensivo con uno mismo en lugar de crítico y duro. Desear aliviar el sufrimiento de uno. Calmarse y reconfortarse a uno mismo.
  • Conexión humana. Reconocer nuestra humanidad, sentirnos conectados con los demás en la experiencia de vivir y no aislados y alienados por el sufrimiento. Ver nuestra experiencia como parte de la experiencia humana compartida y no algo aislada y anormal. Reconocer que la vida y que nosotros somos imperfectos.

Ejemplo de autocompasión

Quizá sea más fácil entender el concepto viéndolo en los demás y luego aplicarlo en nosotros. Por ejemplo, la situación que un adolescente que quiere ir a la universidad llega a casa con un suspenso en matemáticas. Imagina dos escenarios.

En el primero, al llegar a casa con el suspenso el padre le critica y juzga diciéndole algo tal que: “Estoy muy enfadado, estoy disgustado contigo. Eres un inútil. Joder… la has vuelto a cagar” o cosas peores. ¿Esto realmente va a motivar al chaval? Cuando se critica de este modo, el adolescente le va a bajar el ánimo. Se va a deprimir, aunque sea un poco. Un ánimo bajo o estar algo deprimido tiene como característica la falta de motivación. Así que no parece ser la mejor forma de motivar. La crítica del padre le hace perder la fe en él mismo. Esas críticas del padre le quitan confianza. Precisamente lo que necesita el adolescente para intentarlo otra vez y perseverar es motivación y confianza. Si las críticas del padre fueran todavía peores el chaval va a tener miedo a fallar. De manera consciente o inconsciente en su mente está la idea de: mejor ni lo intento.

Lo mismo nos sucede cuando comentemos un error o nos sentimos inadecuados y nos juzgamos y criticamos.

En el otro escenario el padre dice: “Vaya, debes estar realmente disgustado. Escucha, no pasa nada. Ya sabes que la gente se equivoca y comete errores. Otros también han suspendido. Te quiero igual. Vale un suspendo, sé que quieres ir a la universidad así que hay que aprobar las mates. ¿Qué puedo hacer para ayudarte? ¿Te ayudo con los deberes? ¿Un profesor particular te puede ayudar?
Este escenario ayuda más resolver el problema, aprobar matemáticas, que el otro.

Lo mismo nos sucede cuando somos capaces de tratarnos con comprensión y amabilidad ante nuestros errores y defectos. Es mucho más útil para solucionarlos. Y vamos a sufrir menos.

En el segundo escenario estaban presentes los tres componentes de la autocompasión:

  • Mindfulness al reconocer el suspenso en matemáticas tal como es. Sin ignorar o exagerar el problema. Y siendo conscientes del sentimiento de disgusto del hijo.
  • Amabilidad y bondad. La capacidad del padre del calmar y reconfortar a su hijo ante lo que está pasando.
  • Conexión humana al mostrar que la gente se equivoca y que también otros han suspendido. Que también les pasa a otros y que somos imperfectos.

Ojalá este artículo te ayude a empezar a tratarte más amablemente, como en el segundo escenario.

 


 

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  1. Neff, Kristine. Sé amable contigo mismo (2012). El arte de la compasión hacia uno mismo. Oniro
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