Mindfulness informal te permite estar en el presente con actividades diarias, desconectar el piloto automático y entrenar la atención.

Mindfulness informal es llevar toda nuestra atención, con los cinco sentidos, a una actividad cotidiana. Consiste en elegir una actividad rutinaria y deliberadamente llevar la consciencia a esta actividad momento a momento.

Es lo contrario al piloto automático, saber lo que estemos haciendo mientras lo llevamos a cabo, simplemente eligiendo prestar atención.

Así cualquier actividad puede ser utilizada para la práctica de mindfulness informal, comer, hacer ejercicio, tareas del hogar, ducharse, actividades rutinarias en el trabajo, etc. Elegimos cualquier tarea de nuestro día a día, como fregar o lavarse los dientes y la hacemos atentamente, poniendo todos los sentidos en la actividad.

Si nos estamos lavando los dientes somos conscientes de cómo lo estamos haciendo, sintiendo las cerdas del el cepillo deslizándose por las encías y los dientes y el sabor de la pasta en la boca.

Si estamos fregando los platos, nos damos cuenta de la sensación del agua, de su temperatura, de los sonidos tanto del agua como al fregar, el olor del jabón, de todos los detalles visuales, que muchas veces pasan desapercibidos como el reflejo de colores en la pompa de jabón.

Muchas veces pasamos por la ducha dándole vueltas a cosas en la cabeza o divagando. Y cuando vamos a un spa, lo disfrutamos. Seguramente tengas agua caliente y jabón en casa, pues tienes un pequeño spa. Al ducharnos, llevamos la atención a todas las sensaciones, imágenes y olores que nos llegan, como la temperatura del agua, el masaje con la mano o la esponja por el cuerpo, las sensaciones del agua cayendo en el cuerpo, el olor del jabón, los movimientos de las manos, etc.

El paseo consciente. Puede ser un paseo por el barrio o por el parque. Sin prisa de llegar a algún sitio. El objetivo es caminar con toda la consciencia que se pueda, centrándonos en los pies cuando tocan el suelo y sintiendo los movimientos de los pies, piernas y cuerpo. Prestando a atención a lo que vemos, olemos y escuchamos.

Instrucciones paseo consciente:

  • Durante 15 minutos o más vamos a caminar de manera consciente. En silencio.
  • Los primeros minutos centramos nuestra atención en los pies, el contacto con el suelo. El movimiento de los pies.
  • Cuando nuestra mente esté centrada en los pies empezamos a abrir el foco de la atención. Sintiendo los movimientos de las piernas y del cuerpo. Nos podemos abrir a los aromas, a sentir la brisa, a los sonidos que nos llegan, a las luces, sombras e imágenes. Con aceptación, sin reaccionar y sin juzgar.
  • Cada vez que nos distraemos, amablemente, volvemos a sentir el contacto de los pies con el suelo. Y poco a poco a abrir la atención hacia el cuerpo, los aromas, la brisa, los sonidos, las imágenes.

En cualquier práctica informal, cuando nos demos cuenta que estamos pensando o nos hemos distraído volvemos a ser plenamente conscientes de la actividad, con amabilidad y sin ningún reproche por despistarnos porque es normal.

El objetivo no es sentirnos diferentes, sino reservar unos momentos al día para tomar consciencia.

Las prácticas informales nos ayudan a desconectar el piloto automático, a entrenar la mente para aprender a estar en el presente y a pasar la meditación a nuestra vida diaria. Si lo que desarrollamos durante la meditación no permea a nuestra vida se dice que es como llenar un cubo con agujeros. Son muy útiles las prácticas informales.

Como “Vale más un kilo de práctica que una tonelada de teoría”. Te animo a que hoy elijas una actividad cotidiana para practicar mindfulness informal. Mañana repítelo, o prueba con otra actividad.


 

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