Las emociones son respuestas ante ciertas situaciones. Algunas son muy útiles para la supervivencia y nuestro bienestar. Es importante reconocerlas y aceptarlas, para que, las emociones saludables, nos sirvan de guía. Es importante entender su gran utilidad y en qué nos pueden ayudar, como indicarnos si estamos cumpliendo nuestros objetivos, adaptarnos mejor a las circunstancias, llevarnos a actuar, comunicar a los demás.

Las emociones son respuestas psicofisiológicas a estímulos, externos o internos.

Esta respuesta se produce a tres niveles:

  • Neurofisiológico. Involuntario. Producción de hormonas, temblor, sudoración.
  • Conductual. Involuntario y voluntario. Llanto, el tono de voz, el movimiento.
  • Cognitivo. Inconsciente. Cómo procesamos la información. Valoración subjetiva del acontecimiento.

Según Antonio Damasio (2005), una emoción es un conjunto de respuestas químicas y neuronales que forman un patrón distintivo. Estas respuestas son desencadenadas por el cerebro cuando detecta un estímulo, real o por rememoración mental, emocionalmente competente. Las respuestas son automáticas. Estas respuestas provocan un cambio temporal en el estado del cuerpo y de las estructuras cerebrales que escanean el cuerpo y sostienen el pensamiento. El resultado último de estas respuestas, directa o indirectamente, es situar al organismo en circunstancias propicias para la supervivencia y el bienestar.

Un sentimiento es la toma de consciencia de la emoción. El sentimiento ocurre en el escenario de la mente, mientras que la emoción ocurre en el escenario del cuerpo. Antonio Damasio (2005).

La palabra emoción viene del latín emotio que significa impulso o movimiento. Una emoción es algo que nos mueves, nos saca, de nuestro estado habitual. El origen etimológico de la palabra es muy significativo porque ya nos indica que las emociones nos impulsan a algo. Y por otro lado que es movimiento, y como tal parará. Las emociones surgen y parten, aparecen y se van. Además no podemos evitar que aparezcan, no lo controlamos. Lo único que podemos controlar es la manera de relacionarnos con ellas.

Utilidad de las emociones

Básicamente las emociones tienen tres funciones:

  • Adaptativa. Facilita el ajuste al medio en el que nos encontremos.
  • Motivacional. Potencia y dirige nuestra conducta.
  • Comunicativa. Nos da información a nosotros mismos, e influye en la conducta de los otros.

Así que las emociones nos llevan y nos preparan para la acción. Sirven para comunicar y enviar señales a los demás. Nos dan información sobre si tenemos un problema, algún asunto que debemos afrontar. Sacan a la luz los problemas para que la razón lo resuelva. Las emociones instintivas nos ayudan a elegir, puesto que limitan las opciones a considerar de una manera rápida. A decidir cómo actuar ante una señal. Nos ayudan a guiar nuestro razonamiento. Nos ayudan a aprender. Las emociones nos informan de si estamos cumpliendo nuestras metas o necesidades o si estamos fracasando. Evalúan si las cosas van bien. Greenberg (2000).

Clasificación de las emociones

Podemos clasificar las emociones en la línea temporal. Las emociones ocurren en este instante pero el estímulo que las provoca puede estar referido al pasado, presente o futuro. Desde luego, son más adaptativas las emociones provocadas por un estímulo actual.

Podemos clasificarlas por su tono o polaridad. Si son agradables o desagradables. No es útil hacerlo como buena o malas porque las emociones tienen su utilidad.

Sobre su intensidad. Si te das cuenta que la intensidad del sentimiento es muy alta, es mejor esperar a que baje. Por ejemplo si experimentamos una ira de 80 sobre 100 es mejor que esté por debajo de 50 para expresarla.

Hay varios tipos de emociones según Greenberg (2000):

  • Primarias adaptativas o saludables. Estas emociones básicas son respuestas fundamentales, viscerales, a las situaciones. Muy útiles para la supervivencia y el bienestar. Llegan rápido y se van marchando cuando el estímulo desaparece. Como el enfado ante el agravio, la tristeza por la pérdida y el miedo ante la amenaza.
  • Primarias desadaptativas o no saludables. Generan una sensación de malestar. Emergen cuando el sistema emocional no funciona muy bien. No son sanas, porque no son útiles para las circunstancias. Se suelen basar en un aprendizaje previo. Suelen durar mucho tiempo, incluso cuando ya no existe el estímulo. Además, normalmente, generan sensación de impotencia parar afrontarlas. Como la vergüenza por no sentirse amado. O la ansiedad de creerse inadecuado. O estar enfadado inexplicablemente.
  • Secundarias. Emoción reactiva que tapa la emoción primaria, responde una emoción o un pensamiento primario. El problema de estas emociones es que ocultan lo que sentimos en lo más profundo. Como sentir enfado y que en el fondo haya tristeza, culpa o vergüenza.
  • Instrumentales. Emociones que son utilizadas para conseguir algo, manipuladoras. Ya sea de una manera consciente o inconsciente. Como el llanto para conseguir amabilidad o el enfado para controlar a las personas.
La inteligencia emocional no consiste en seguir a ciegas nuestros sentimientos. Depende del tipo de emoción. Las emociones primarias saludables nos sirven de guía. No debemos dejarnos llevar por las no saludables, y con tiempo cambiarlas. Es útil explorar las emociones secundarias para llegar a las emociones más básicas. Así como indagar las emociones instrumentales para poder ser más conscientes de nuestros deseos y poderlos expresar más claramente.

 

Referencias:
Damasio, Antonio (2005). En busca de Spinoza: neurobiología de la emoción y los sentimientos. Crítica
Greenberg, Leslie S. (2000). Emociones: una guía interna: cuáles sigo y cuáles no. Desclée.

 

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