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Para mejorar con mindfulness y empezar a llevar sus beneficios al día es importante desarrollar estas 8 actitudes.

Aceptar. Es recibir de manera voluntaria lo que se da. Reconocer y asumir la realidad tal cual es. Parece fácil, no lo es. Nos pasamos el día intentando cambiar las cosas para que sean como nos gustarían que fueran o como nos hemos imaginado que sucederán. Al aceptar permitimos que las cosas sean tal cual son sin necesidad de evitarlas, desembarazarnos de ellas o rechazarlas. Aceptar significa estar en paz con las situaciones, sin conflictos. Al principio empieza aceptando tus experiencias internas, pensamientos, sentimientos y sensaciones. Para que tengas una imagen mental de aceptar: sea lo que sea lo que venga a tu puerta recíbelo con una sonrisa e invítalo a entrar.

No juzgar. Es la observación imparcial de cualquier experiencia, sin etiquetar los pensamientos, sentimientos o sensaciones como buenos o malos, me gustan o no me gustan, justos o injustos, bonitos o feos, correctos o equivocados. Vamos a dejar de ser jueces y nos convertimos en científicos de nuestras experiencias. Vamos a cambiar el juicio por la curiosidad, intentando observar los detalles de esas experiencias.

Ecuanimidad. Significa animo estable. Es una actitud que alimenta el equilibrio y la sabiduría. La ecuanimidad es no reaccionar, es el espacio entre el estímulo y nuestra respuesta. La ecuanimidad es lo contrario a reaccionar con ansia o avidez hacia lo agradable y con aversión u odio hacia lo desagradable.

Paciencia. Entender y comprender que las cosas suceden a su debido tiempo. Tengamos paciencia mientras meditamos y pongamos las condiciones para que puedan surgir la calma y la estabilidad mental.

Confianza. Nuestra propia práctica es la fuente de conocimiento. No te pido que confíes en lo que te digo ni que te lo creas, es mejor que dudes y que lo pruebes por ti mismo. Coge lo que te sirve y lo que no déjalo.

Sin expectativas. Las expectativas matan las experiencias. Lo importante es el proceso y no tanto el resultado. Se trata vivir las experiencias en vez de pensar como debería ser. Al crear una expectativa ya pensamos como tienen que ser las cosas. Luego la realidad es probable que sea diferente a como hemos imaginado. Y como no aceptamos que sea tal cual es, surge el rechazo y el sufrimiento. Cada vez que hay conflicto con la realidad siempre gana el mismo, el sufrimiento. Por ejemplo, me siento a meditar con la expectativa que la práctica sea tan agradable como lo última, y resulta que no lo es, porque mi mente está más agitada por lo que sea. Como tengo esa expectativa empiezo a generar rechazo hacia esta agitación mental, lo que me lleva a sufrir.

Mente de principiante. Ver las cosas como si fuera la primera vez, de un modo nuevo, como un niño observa, con curiosidad. Por ejemplo, observar las sensaciones de la respiración como si fuera la primera vez que respiramos.

Amabilidad hacia nosotros mismos. Tratarnos con cariño y bondad. Tratarnos de la misma manera que tratamos a las personas que queremos cuando estamos pasando por algo difícil. Me pasé años creyendo que esto de meditar era como ser un guerrero samurai con la mente siempre firme y estable, así que cuando me distraía me criticaba. Me ayudó mucho darme cuenta que se trata más de ser una madre compasiva con uno mismo cada vez que surge algo difícil o me distraigo durante la práctica.

Empieza desarrollando estas actitudes durante tu práctica formal, te ayudaran a mejorar. Porque estarás poniendo la base correcta. Como un jardín, sólo florece cuando se dan las condiciones adecuadas. Y luego poco a poco llévalas a tu día a día. Te van a permitir aumentar tu bienestar.


 

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