Aceptar es algo fundamental en mindfulness. Tanto es así que está en la propia definición de mindfulness: ser plenamente consciente, de la experiencia presente, con aceptación. Aceptar tus sentimientos, sensaciones y pensamientos va reducir tu sufrimiento y te va permitir vivir en paz.

«A lo que te resistes, persiste. Lo que niegas, te somete. Lo que aceptas, te transforma» Jung

Aceptar es asumir y reconocer la realidad tal cual es. La palabra aceptar significa recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da. Con la aceptación cedemos y permitimos que las  cosas sean tal cual son sin necesidad de evitarlas, desembarazarnos de ellas o rechazarlas. La  aceptación significa sentirnos cómodos siendo las experiencias como son.

Cada vez que nos enfrentamos a una dificultad, ya sea el estrés, el agotamiento, el dolor físico, la  tristeza, etc. es normal tratar de evitarla o rechazarla. Pero estas formas de afrontar la dificultad no son eficaces.

¿Por qué no funciona el rechazo o la evitación? Por dos motivos:

El primero es que no podemos evitar nuestras experiencias internas. No podemos evitar que los pensamientos o los sentimientos aparezcan. Es difícil dejar de pensar en algo que nos preocupa. No podemos evitar pensar. Compruébalo por ti mismo con este sencillo ejemplo:

No pienses en un limón. No pienses en el color de un limón, ni en la forma, no pienses en  la textura de la piel del limón, ni en lo que sentirías al cogerlo. No pienses en cómo huele cuando cortas el limón. Y por supuesto no pienses a qué sabe el limón. Probablemente no hayas podido pensar, aunque sea por un momento, en un limón.

Tampoco podemos evitar los sentimientos. Recuerdas alguna situación estresante en la que estabas nervioso y no querías estarlo, como antes de una charla en público o una entrevista de trabajo. A lo mejor te dijiste a ti mismo «tranquilo». ¿Después de decirte «tranquilo» se fue el nerviosismo? No, ¿verdad?

Es segundo motivo es que al evitar, rechazar o resistirnos a una experiencia, esa experiencia se vuelve peor.

Las emociones y pensamientos dolorosos son inevitables. No podemos escapar de experimentarlos. Al resistirnos a estas experiencias internas creamos sufrimiento. Sufrimiento =  Dolor x Resistencia. Al resistirnos a las experiencias difíciles tenemos el dolor más las capas de sufrimiento que hemos añadido. Al aceptar sólo tenemos el dolor pero no el sufrimiento.

Sufrimiento = Dolor x Resistencia

Ante una entrevista de trabajo, una charla en público, es normal tener sensaciones físicas  desagradables como: agitación, pulso acelerado, tensión muscular, sensaciones por el estómago, sudor en las manos. Y emociones de inquietud. Toda esta parte es dolor y es inevitable. Al  resistirnos a este dolor vamos a crear el sufrimiento. Pensando de manera consciente o inconsciente cosas como: “Tengo que estar tranquilo.”, “No puedo estar nervioso.”, “Así lo voy a  hacer mal.”. Ese rechazo nos puede llevar a una ansiedad más fuerte o incluso a una ansiedad  paralizante. Al rechazar, tendremos el dolor inevitable y por la resistencia a ese dolor añadimos la ansiedad.

Si no podemos evitar las experiencias internas. Y al resistirnos creamos sufrimiento. ¿Qué podemos hacer entonces? Aceptar. En vez de evitar, recibir. En vez de resistir, permitir. En vez de rechazar, aceptar.

Vamos a crear la intención de aceptarnos a nosotros mismos,  de permitir nuestros estados emocionales y lo que nos preocupa. Al aceptar dejamos de añadir capas de sufrimiento sobre las experiencias difíciles.

Para que tengas una imagen mental de lo que es aceptar. Sea lo que sea lo que venga a tu puerta recíbelo con una sonrisa e invítalo a entrar.

¿Cómo desarrollar mayor aceptación?

  • Crear la intención de estar dispuestos a experimentar lo desagradable.
  • Debemos ser más conscientes durante el día, darnos cuenta de los pensamientos, sentimientos y sensaciones que estamos evitando o rechazando. Luego cambiar la actitud, aceptar esos pensamientos, sentimientos y sensaciones, recibirlos en nuestra puerta con una sonrisa e invitarlos a entrar.
  • Podemos alegrarnos y felicitarnos cada vez que aceptamos algo desagradable, por poca cosa que sea. Ir dando pequeños pasos en la dirección de la aceptación es muy útil. Sé que aceptar ciertas experiencias es difícil, por eso empezar por pequeños pasos es fundamental.
  • Entrenarnos en aceptar. ¿Cómo? Practicando mindfulness formal o meditación. Las prácticas de consciencia abierta son muy útiles para aumentar la aceptación. Es un reconocimiento sin juicio de las experiencias. Aquí puedes acceder a audios con prácticas de consciencia abierta.

Recuerda que no podemos evitar los pensamientos, sentimientos o sensaciones desagradables. Si nos resistimos a estas experiencias se vuelven más difíciles de soportar. Lo mejor es aceptar, recibir voluntariamente lo que se da. Así evitamos añadir sufrimiento y conseguimos vivir más en paz.

Prueba a aceptar por ti mismo. Sea lo que sea lo que venga a tu puerta recíbelo con una sonrisa e invítalo a entrar. Y entrénate con las meditaciones de consciencia abierta.

 


 

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