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Una atención deficiente tiene muchos inconvenientes: nuestra salud psicológica se ve mermada; la calma y tranquilidad se reducen porque la hiperactividad está más presente; somos menos eficaces ya que nos dejamos arrastrar por las distracciones; el aprendizaje y la memorización se resienten. Al no estar atentos es como si no viviésemos, nuestra mente está lejos de lo que estamos haciendo. Según a qué atendemos y cómo lo hacemos así es nuestro mundo. Nuestra realidad está dónde enfocamos.

Falta de atención

La atención es una función mental que nos permite percibir, darnos cuenta, captar, conectar.

“Todos sabemos lo que es la atención. Consiste en la apropiación por parte de la mente, en forma nítida y vívida, de uno solo entre todos los aparentes y diversos objetos o hilos de pensamiento posibles y simultáneos. La focalización, la concentración de la conciencia, forma parte de su esencia. Atender implica sustraerse de algunas cosas para ocuparse de otras” Williams James

Prestar atención implica tener la habilidad de focalizar la mente en determinados estímulos, mientras se excluyen otros.

Falta de atención

Sin atención difícilmente habrá:

  • observación
  • entendimiento
  • aprendizaje
  • memoria

Si la mente es como un árbol frondoso, y las funciones cognitivas como la concentración, la memoria, etc. son las ramas. La atención sería la raíz.

Al no estar atentos nos perdemos la vida. En el Dhammapada está escrito: “El que está atento está vivo. El que no está atento es como ya hubiera muerto”. “La vida es eso que pasa mientras hacemos otros planes” John Lennon.

Al no estar atentos perdemos el control de los pensamientos y de las emociones, se lo cedemos a los hábitos. Si entendemos la libertad como la capacidad elegir, al no estar atentos la perdemos, estamos gobernados por impulsos y automatismos. Sólo reaccionamos, sin elección. Somos como coches que hacemos muchos kilómetros sin saber dónde vamos ni por qué.

Lo contrario a tener desarrollada la atención es:

  • Hiperactividad, excitación. Es estar dispersos, agitados, falta de continuidad de la atención en un objeto. Hay distracciones continuas conducidas por deseos compulsivos. La atención salta con cualquier distracción o apetencia. Es como un mono que salta de rama en rama.
  • Déficit de atención. Falta de claridad y viveza de la atención. Con poca resolución y profundidad. Es como el agua turbia que nos permite ver el fondo.
    Además, si nos dejamos llevar por las distracciones seremos menos eficaces. Por ejemplo al estar trabajando y mirar el móvil. Y miramos el móvil unas 150 veces al día de media.

Parece que la capacidad de atención está disminuyendo. Según un estudio, en el año 2000 la media de atención era de 12 segundos. En el año 2013 de 8 segundos.

La práctica de mindfulness es una gran forma de ir entrenando y desarrollando la atención.


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